- entre lineas -



Albert Espinosa: "El mundo azul, ama tu caos"



Ahora, recuperado del cáncer de huesos con metástasis por el que estuvo hospitalizado entre los 14 y los 24 años, suma una novela más (la más vendida en Sant Jordi): El mundo azul. Ama tu caos (Mondadori). La obra arranca con algo que tiene mucho que ver con él: un grupo de chavales se va a una isla como manera de rebelión contra quienes intentan terminar con el caos que es su forma de vida y su ser. Porque para Espinosa, que cuando le dieron un mes de vida se fue a una isla a vivir los últimos 30 días, al caos hay que amarlo.




------------------------------------

Que se iría a una isla está claro, ya lo hizo cuando le dieron un  mes de vida, pero si fuera ahora ¿dudaría?


 No, no tendría duda. Y me llevaría a la gente que quiero, así que ya no sería tan desierta. Y música, todo lo que encontrara de Elvis me lo llevaría. Y quizá me llevaría una piscina, porque es mi locura ahora: nadar. Y un libro, seguramente, uno de Patricia Highsmith, a la altura de Elvis. 




De lo que ha dicho, ¿qué es lo que más le ha   acompañado?


La música, porque las noches que no hay nadie es la voz que te acompaña. Todos la escuchábamos en el hospital con 14 o 15 años. Así no oíamos los ruidos, porque hay muchos ruidos en un hospital, gritos de dolor... Desde los 14 hasta los 24 años dormí con música en el hospital. Ponía los cascos y me dormía con ellas. Y mis amigos del hospital eran básicos, podías ir a verlos a las cuatro de la mañana o a las siete.




Pero se basa en algo que usted hizo irse a una isla...

Sí, me fui a Menorca a pasar el último mes de vida cuando me dieron un 3% de posibilidades de vivir. El médico me dijo: vete a alguna isla. Y fue irse a morir para aprender a vivir. A los trece días me llamaron, había un tratamiento que podía probar y dije: vamos. Allí conocí a gente que pensaba que no es triste morir que lo triste es no vivir. 



¿Cuál es su caos?


 Dejé de trabajar 8 meses para buscar mi caos. Y he decidido que lo que me gusta es hacer cosas aunque no las haga bien. He probado catorce instrumentos, nunca he tocado nada bien, en ocho meses.




¿Se ha quedado con alguno?


 Sí, con la trompeta, aunque sólo tenga un pulmón solo. Soy viento: los de viento lo decimos todo; los de cuerda se adaptan; y los de percusión para mí son volátiles. Si en el colegio en vez de la flauta nos hubieran enseñado a tocar otros instrumentos... Y otras asignaturas. Amor, sexo, muerte y música deberían ser asignaturas obligatorias.




¿Y si en vez tanta televisión ese tiempo se dedicara a aprender algo de música?


 Pues todo el mundo estaría apaciguado, la música te lleva muy lejos, es casi como una religión.

¿Hay un caos bueno y uno malo o para usted   todos son aceptables?



Si no entiendo a alguien, le digo: amo tu caos pero lejos. O amas tu caos o acabas formando parte del caos de otra gente. Y hay gente que me dice con el libro: estoy amando mi caos. Es tomarse las cosas de otra manera.




¿Ha hablado en esta novela de todo lo que quería?


Sí, cierra una trilogía de aprender a vivir y morir.

¿No tiene miedo a nada?



 Llevo viviendo años extra. Como me ha tocado la lotería. No tengo miedos no. Ni siquiera a que no funcione un libro. Cuando empecé no funcionaba nada, estaba en el teatro más pequeño y me rechazaban todas las editoriales. Quizá mi única cosa es el aire acondicionado, porque con un solo pulmón me quedó como amarillo.


¿Le piden que escriba otras historias?



Sí, me han pedido que escriba una sobre la esquizofrenia. Y es interesante hacerlo para una serie. La gente tiene miedo a las enfermedades mentales. Pero hace falta mucha libertad, y si no la tengo, no la hago. No hago concesiones. Y pienso que los actores para este tipo de series muchas veces tienen que ser desconocidos.




¿Sigue pensando que por cada cosa mala que le pase vendrán tres buenas?


Sí, y por cada dos buenas, una tercera sensacional. Es entender que cualquier pérdida es una ganancia. Pierdo un avión y digo: ¿a quién conoceré? Si es que yo estoy aquí de milagro


Comentarios

Entradas populares de este blog

CAPITULO III

CAPITULO I